La estratégica situación geográfica que ocupa Villena, unida a la riqueza acuífera de su subsuelo, han determinado el papel de esta ciudad en la Historia, y explican que en esta zona se hayan dado cita casi todas las culturas prehistóricas, desde el Paleolítico Medio, hace 50.000 años. Existen asimismo vestigios del Neolítico y del Calcolítico, sin embargo es en la Edad del Bronce donde Villena aparece con mayúsculas en la Historia, ya que a esta etapa pertenece el magnífico tesoro áureo, que ha dado nombre a la "orfebrería tipo Villena". La continuidad del proceso humano está constatada por la presencia de poblados iberos y villas romanas repartidas por todo el término.
De época islámica sabemos que el reino musulmán de Murcia tuvo a esta ciudad de jardines como límite norte. Su condición fronteriza propicia que el nombre de Villena suene en distintos episodios de la reconquista. La conquista cristiana de Villena tuvo lugar en 1240, a cargo del comendador de Alcañiz, en nombre de Jaime I y de la Corona de Aragón. A partir del Tratado de Almizrra -1243- pasó a Castilla. El rey Fernando II creó el título de Señorío de Villena y lo cedió a su hijo, el infante Don Manuel, permaneciendo en la familia de los Manuel y, posteriormente de los Pacheco hasta 1488, cuando los Reyes Católicos lo incorporaron a la corona. El territorio fue Señorío, Principado, Ducado y, posteriormente Marquesado, y comprendía parte de las actuales provincias de Almería, Murcia, Albacete, Alicante, Valencia y Cuenca, y comprendía veintitrés localidades.
Al filo del siglo XVI se abre un período de cierta tranquilidad, sólo rota por el eterno conflicto territorial de Los Alhorines, entre Caudete y Villena. Posteriormente, en 1525 Carlos I le concedió el título de ciudad.
Durante la Guerra de Sucesión entre Austrias y Borbones, Villena apoyó a estos últimos en la figura de Felipe V, siendo su castillo una excelente plaza de armas para acabar con los fueros del Reino de Valencia en la Batalla de Almansa de 1707. Esto le hizo ganar el título de "Muy Noble, muy leal y fidelísima", que hoy figura en su escudo.
La imagen urbana de Villena a finales del siglo XVIII es la de una ciudad abierta que ya no tenía murallas, inserta en el camino del desarrollo con el paso, a mitad del siglo XIX, del ferrocarril que unía Alicante y Madrid, o con el trazado que la conectaba con Alcoy. Y es aquí cuando la ciudad volverá sus ojos a la Historia al incorporarse definitivamente a la provincia de Alicante en 1836.
La imagen urbana de Villena a finales del siglo XVIII es la de una ciudad abierta que ya no tenía murallas, inserta en el camino del desarrollo con el paso, a mitad del siglo XIX, del ferrocarril que unía Alicante y Madrid, o con el trazado que la conectaba con Alcoy, creciendo con el signo de los ...
A partir del siglo XIV se abre un largo período en el cual Villena quedará bajo jurisdicción castellana hasta el siglo XIX, y comenzará a ascender en la escala de títulos otorgadas a sus señores y ciudadanos.
Si primero obtuvo el de "Villa" de mano de los Manueles, en 1488 pasó a ...
La situación geográfico-histórica de Villena ha sido siempre la de zona fronteriza. Fronteras y límites han marcado profundamente las influencias culturales recibidas, así el Reino Musulmán de Murcia tuvo a esa ciudad de jardines como limite norte, dándole también los cristianos esta condición.
La Historia ha visto pasar iberos, romanos, visigodos y musulmanes, pero bucear en los orígenes de la ciudad es más problemático. La primera noticia que se tiene de Villena es la del tratado de los musulmanes con Teodomiro en el año 713. En él se nombra la ciudad de BLNTIA (BILYANA a partir del ...
Los vestigios más antiguos hallados en el término municipal de Villena se remontan al Paleolítico Medio, hace aproximadamente 50.000 años. Desde entonces, tanto la Prehistoria como la Historia están extensamente representadas en cada uno de sus momentos.
La Prehistoria está marcada, ...